Miradas

Sin palabras. Me encanta lo que transmite este poema

desversándome

Se ha posado una mirada en mi hombro. Es dulce, no tiene miedo. Con confianza se adentra a la clavícula y va bajando  hasta besarme las costillas  y los peros.

Pero (beso) de pronto se tensa, deja las sutilezas, se vuelve inquieta.  Fijándose en mi cintura con fuerza vuelve a reptar por mi piel, sembrando palabras en su estela, que germinan al simple roce con el agua que baña mis huesos.

Y cuando me quiero dar cuenta, tengo el cuerpo cubierto por un jardín de más de mil flores.

Almudena Morales

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